domingo, 15 de mayo de 2011

Menos pasajeros, mas tiempo de viaje

Aunque la cantidad de usuarios disminuyó el 23% respecto a 1970, se tarda más tiempo; la congestión en la calle es una de las razones principales


La cantidad de personas que usan el transporte público en el Area Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) disminuyó el 23 por ciento respecto de 1970. Sin embargo, se viaja peor. ¿Por qué sucede? ¿Cuál es el medio de transporte más utilizado? ¿Cuánto influye el uso del automóvil en este fenómeno? ¿Cómo impactó el crecimiento de la población?

Una respuesta sencilla podría ser que casi en el mismo lapso los viajes en automóvil se incrementaron el 311%; en 1970, se contabilizaban 2,7 millones por día hábil, mientras que en 2007, trepó a 11 millones diarios, según un estudio del Observatorio de Transporte de la Corporación Andina de Fomento.

También se puede agregar que creció la población: en 1970 el conurbano y la Capital sumaban 8.932.332 habitantes, mientras que según los datos provisionales del censo del año pasado eran 13.683.534. Son dos posibles respuestas, pero hay otras.

"Que existen distintas jurisdicciones es un dato, pero no puede ser una explicación. En casi todas las grandes ciudades del mundo pasa esto. Y otra cuestión es que tampoco tenemos que pensar que el punto de partida es tan malo: hay 835 kilómetros de vías de trenes suburbanos, miles de líneas de colectivos y más de 45 kilómetros de subte. Hay que mejorarlo, pero el tema es la estrategia que se elige", indicó Andrés Borthagaray, director de Proyectos para América Latina del Instituto para la Ciudad en Movimiento (IVM, por sus siglas en francés).

Para el experto, "responder a la demanda del mayor uso del automóvil sería como caer en un barril sin fondo". Lo que Borthagaray sugiere es que no se piense, por ejemplo, en ensanchar la Panamericana, sino que se use, por ejemplo, un modelo como el del Metrobús en esa autopista, como se hizo en Bogotá, Colombia.

Inés Schmidt, coordinadora del Centro de Estudios de Transporte Area Metropolitana de la Universidad de Buenos Aires opinó: "Hay más conflicto en la ciudad. Aumentaron los tiempos de viaje. Creo que un proyecto que debería retomarse es la unión de las líneas de trenes del Belgrano Norte y el Belgrano Sur; deberíamos contar con un buen tren metropolitano".

En el sistema de transporte público del AMBA los que históricamente transportan mayor cantidad de pasajeros son los colectivos. Según las cifras de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte y del Indec, en 1970 llevaron a 2393,4 millones de pasajeros; en 1993, 2030,1 millones; en 1998, 1472 millones, y, en 2010, 1645,8 millones. La mayor representación la tuvo el sector en 1993 cuando el 85% de las personas elegía los ómnibus para viajar.

Fuentes del sector dijeron a La Nacion que, a pesar de la renovación de la flota, los tiempos se han duplicado. Aunque varía según las líneas, casi todas han agregado minutos al recorrido. La explicación: en la superficie la congestión aumentó mucho.

Guillermo Dietrich, subsecretario de Tránsito porteño, dijo: "Es inevitable que el tránsito empeore. Esto va a seguir sucediendo. Tiene que cambiar el paradigma de cómo nos movemos. Hay que privilegiar el transporte público".

Uno de los sistemas de transporte público que más pasajeros perdieron fue el tren. El colapso se vio en 1993, cuando transportó apenas 212,1 millones de pasajeros. El año pasado se subieron a las formaciones 419,7 millones de personas; sin embargo, el servicio no es satisfactorio.

Juan Pablo Schiavi, secretario de Transporte de la Nación, no coincide con la observación. "Depende mucho de la línea que se tome. El sistema estaba liquidado y eso no es un proceso que se soluciona en dos años", dijo. El funcionario defendió el sistema de subsidios y sólo reconoció que la línea Sarmiento es la que tiene mayores problemas por las obras que se están realizando, que provocan que muchos pasajeros deban usar transportes alternativos.

El año pasado los subtes mostraron un récord: transportaron 295,7 millones de pasajeros. Las quejas de los usuarios son, en general, por el colapso de algunas líneas, en especial la A, la B y la D. "Por la congestión, a consecuencia de la actividad económica y de la cantidad de autos, el subte es la mejor opción porque los llevamos en el menor tiempo. Para que eso suceda hubo gestión e inversión y desde 1993 casi duplicamos la cantidad de pasajeros", indicó Lucila Maldonado, vocera de Metrovías, empresa que opera la red de subtes.

Un párrafo aparte merece la mayor circulación vehicular. Cabe recordar que enero pasado fue récord en materia de patentamientos. Y en los primeros meses de este año se patentaron 295.272 unidades, 28% más que en 2010.

Todo este cóctel de factores transforma nuestro viaje diario en una verdadera odisea.

EL TRANSPORTE URBANO

Colectivos

1970 - 2010
2393,4 millones anuales
Fue el mayor registro de pasajeros por año en el sector en 40 años. En ese año, circulaban por las calles miles de líneas de colectivos, aunque había menos unidades que, además, eran más cortas.

1645,8 millones anuales
El parque está renovado y se viaja mejor, según coinciden pasajeros, funcionarios y expertos. Sin embargo, por la congestión el tiempo de viaje se duplicó. Influye la cantidad de vehículos en las calles.

Autos

1970 - 2007
2,7 millones por día
Era la cantidad de autos que circulaba diariamente por la ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense. Ese año se registró un récord en el uso del transporte público de pasajeros.

11 millones por día
El tránsito en auto particular aumentó 311% respecto de 1970. Esta circulación genera una congestión en la superficie que, en el caso de los colectivos, duplicó los tiempos de viaje. El año pasado hubo un récord de patentamientos.

Ferrocarriles

1970 - 2010
413,1 millones anuales
Los trenes metropolitanos transportaban el 13 por ciento de la población que usaba el transporte público en el área metropolitana de Buenos Aires. Las formaciones tenían una antigüedad que no superaba los 20 años.

419,7 millones anuales
Los trenes -muchos de ellos tienen hoy unos 50 años- son usados por el 18 por ciento de la gente que viaja en el transporte público. Hay pocas formaciones nuevas y los usuarios se quejan por la falta de regularidad de los servicios.

Algunos testimonios de pasajeros

Leandro Nidasio
"Vivo en la zona sur, en Lugano, y todos los días hábiles tengo que viajar al centro para ir a mi trabajo. Salgo temprano porque hay mucha gente que viene de provincia y va en la misma dirección que yo. Me tomo el primer colectivo para hacer el transbordo con el otro, que me lleva hasta mi trabajo.

"Según el día, el primer viaje puede prolongarse hasta 15 minutos. Hay días en que viajo colgado. Si yo hiciera ese trayecto en auto, demoraría 5 minutos. Una vez que tomé el segundo colectivo para ir al centro, me preparo, ya que tengo entre una hora y cuarto y una hora y media de viaje.

"La vuelta es otro tema. Por la autopista 25 de Mayo podría estar en mi casa en menos de 15 minutos, pero salgo a las 17 de mi trabajo y a esa hora se circula, en algunos trayectos, a paso de hombre. El resultado: demoro entre 45 y 50 minutos."

Alejandra Lazo
"La verdad es que yo no diría que se viaja bien en tren; se viaja incómodo. La cuestión principal es cuándo se viaja. Yo me muevo todos los días en la línea Mitre, que va de Retiro a Tigre. En la hora pico, no aumentan la frecuencia de las formaciones, con lo cual se viaja muy apretado.

"Cuando no es esa franja horaria, una o dos veces por día, por cuestiones técnicas se anuncian por los altoparlantes que se atrasan las salidas de las formaciones.

"Viajo de lunes a viernes de Retiro a Vicente López. Si todo está bien, son 20 minutos. El problema es que nunca son 20 minutos. Ayer [por anteayer], por ejemplo, estaba en una plataforma en la que se anunció una demora; luego, un cambio de plataforma. Después de 45 minutos, con mi hijo en brazos, opté por tomar un taxi, porque ya no podía esperar más.

"Estos problemas te obligan a salir antes: nunca salgo con menos de una hora de anticipación. Tampoco existe el control de los boletos y muchas veces la máquina expendedora no funciona y tampoco está el boletero."

Pablo O. Iglesias
"Viajar en el subte a la mañana en hora pico es una tarea casi imposible. Es por eso que tomo mis previsiones. Salgo a las 8 de mi casa y, aunque vivo más cerca de la estación Juramento, camino hasta Congreso de Tucumán. Sólo así es posible que consiga un lugar para viajar sentado.

"Sin embargo, aunque eso suceda, los problemas pueden arrancar desde temprano. Al menos dos veces a la semana hay carteles que indican que hay demoras. Cabe aclarar que no explican las razones. Cuando por fin la formación sale de la estación, yo tengo que llegar hasta el final del recorrido, en Catedral; la comodidad entre los que van parados sólo dura pocas estaciones. Es que cuando llega a Olleros, ya no entran más personas en la formación. Pero ¡siguen subiendo! Claro que hay una ventaja: viajo apretado, pero en 40 minutos estoy a unas cuadras del trabajo.

"La vuelta es otra historia. No regreso en hora pico, pero la frecuencia durante la semana nunca es la misma. Y tengo que llegar a buscar a mi hijo en la escuela. Ojalá llegue."

Fuente: lanacion.com

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