viernes, 21 de enero de 2011

SUBE - Sistema Unico de Boleto Electronico funciona solo en el 12% de los colectivos

Se cumplen dos años del lanzamiento del SUBE Si bien hay máquinas instaladas en casi todos los micros, sólo están operativas en 2.000 de los 17.000 colectivos de Capital y el GBA. La Nación y los transportistas se acusan mutuamente por las demoras.


En medio de fuertes cruces entre el Gobierno y las empresas de transporte, la instrumentación del SUBE (Sistema Unico de Boleto Electrónico) avanza a paso de tortuga y hoy sólo está operativo en 2.000 de los 17.000 colectivos que circulan por el área metropolitana, esto es el 12% del parque total. El SUBE fue lanzado el 4 de febrero de 2009 por Cristina Kirchner, cuando anunció que estaría funcionando a pleno en 90 días , pero hasta ayer abarcaba apenas a 28 de las 340 líneas de colectivos. Sobre las demoras, el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, reconoció a Clarín que hubo dificultades de índole tecnológica y también resistencias de los transportistas y evitó pronunciarse sobre la finalización del proyecto. “Es muy difícil ponerle una fecha, pero vamos a implementarlo”, dijo, sin dar más precisiones.

El boleto electrónico nació a las apuradas para dar respuesta a los reclamos de la gente por la falta de monedas. Tras varios anuncios y promesas fallidas, casi dos años después, el sistema anexó, según fuentes oficiales, a las líneas 5, 6, 7, 8, 12, 20, 23, 26, 28, 39, 47, 50, 61, 62, 80, 86, 88, 101, 102, 107, 129, 132, 150, 151, 168, 193, 194, 195, aunque este diario comprobó que en varias no funciona . También coexiste con la red Monedero del subte y los trenes Urquiza y Belgrano Norte, montada años atrás. Se desprende, entonces, que para hablar de un sistema de boleto electrónico unificado para colectivos, trenes y subtes resta una enormidad .

En principio, el boleto electrónico supone dos beneficios concretos: para los usuarios, la facilidad de contar con una tarjeta prepaga para abonar los viajes; para el Estado, un mayor control sobre la enormidad de subsidios que se destinan al transporte (ver Las empresas...). Schiavi reconoce que en los atrasos hay cierta responsabilidad del Gobierno, pero recalca la intención de los transportistas de entorpecer la implementación. “Estamos tocando intereses y hay resistencias, creo que por temor. Pero que todo el mundo se haga cargo ”, dijo.

Tal como se suponía, el cronograma oficial del armado del boleto electrónico era muy optimista, lo que provocó numerosos derrapes en los anuncios oficiales. El plan consiste en unificar en un solo centro de cómputos el procesamiento de más de 11 millones boletos diarios. Y además, registrar las cargas de los usuarios, descargar el monto de cada viaje y pagar en el día, vía clearing electrónico, los pasajes consumidos a las empresas de transporte. De los 90 días iniciales para armar un sistema así, se pasó a 90 días hábiles, después meses y hasta el propio Schiavi anunció que estaría listo en julio pasado y por último, que a fin de año habría 10.000 colectivos incorporados. La realidad, ya se sabe, es otra.

Ante las evidencias y entre otras cosas, Schiavi señaló dificultades de orden tecnológico. “En la instalación del back office (el centro de cómputos) hubo problemas con la compatibilidad de equipos”, enumeró. Se refirió así a la compra de las primeras 10.000 lectoras de tarjetas , que ya fueron instaladas en los colectivos pero que en su mayoría aún no funcionan. La licitación la ganó una UTE conformada por Metronec (del grupo Roggio), Indra y Siemens. Carlos Abril, ejecutivo de Siemens, deslindó responsabilidades. “Fuimos trabajando de acuerdo con las autorizaciones que nos fueron dando y ya hay 2.000 colectivos funcionando”, se disculpó.


En sintonía con el Gobierno, los proveedores culpan a los transportistas por no haber cumplido con los plazos establecidos en las licitaciones. Las empresas no tardaron en responder. “A pesar de que el SUBE no es el sistema más correcto, las empresas estamos poniendo todo para que funcione”, puntualizó Daniel Millaci, titular de la CEAP (Cámara Empresaria del Autotransporte de Pasajeros), y añadió: “Las demoras son evidentes, pero no estamos poniendo piedras en el camino ”. Millaci sostiene que alertaron al Gobierno sobre algunas fallas de seguridad (prometieron resolverlos) y sobre la colocación de las lectoras en los parabrisas de los colectivos, “algo que es ilegal”. José Troilo, de la Asociación Civil de Transporte Público, opinó que las demoras son “algo natural para un sistema tan complejo”, y prometió que “en los próximos meses se verán avances”.

Al tanto de los reparos, Schiavi advirtió que hubo intimaciones para apurar el SUBE. “Estamos estudiando una reglamentación. Si verificamos trabas a su implementación vamos a aplicar la máxima dureza, que podría llegar a la no distribución de subsidios”, recalcó el funcionario.

Muchas lineas de colectivos tienen la maquina pero no funcionan

El termómetro de la calle se contrapone con las frías estadísticas. Mientras que las cifras muestran un alto porcentaje de máquinas SUBE funcionando, una recorrida por los colectivos arroja otro panorama. Es que, pese a que son varias las líneas que adoptaron el sistema, los usuarios dicen que “todavía no se ve ningún cambio real”.

Antonio (68) tiene la tarjeta desde hace varios días, pero todavía no la usó. El motivo: “Las máquinas no andan, tienen la luz roja encendida. Entonces terminamos sacando el boleto y listo. Espero que en algún momento esto se acomode y empiece a funcionar”, pide.

Mientras habla, una mujer intenta utilizar su tarjeta para subir a un colectivo 168, en Constitución, sin resultado. La luz parpadea en rojo y el chofer avisa: “Está fuera de servicio, use monedas”.

Una fila de alrededor de 15 personas espera un colectivo 39. Todos tienen su boleto, ninguno lleva tarjeta. Un empleado cuenta que “el sistema funciona desde hace poco más de un mes, y la verdad que está bueno. La gente ya no tiene que renegar por las monedas, se agiliza mucho todo arriba del coche”. Sin embargo reconoce que “poca gente tiene la tarjeta. No se si es por falta de publicidad, pero la mayoría se maneja con boleto”.

Fabiana (41) tiene la tarjeta porque toma a diario un subte y un colectivo. Hasta ahora sólo pudo utilizarla un par de veces para viajar en el 12, ya que el resto de los colectivos que toma habitualmente tienen la máquina, pero con una leyenda que avisa que “próximamente” estará en funcionamiento. “Hace varios meses que dicen eso, pero por ahora los equipos están de adorno”, cuenta.

En otra dársena varios pasajeros esperan que llegue un 116, que aún no adoptó el SUBE. Quienes hacen la fila explican que les gustaría que todas las líneas tuvieran una tarjeta que evite las complicaciones diarias de conseguir monedas, aunque reconocen que es bastante molesto “hacer todo el trámite para que después no funcione”.

"La implementacion del SUBE solo esta atrasada algunos meses" afirmo De Vido desde Turquia.

El ministro de Planificación señaló, desde Turquía, que el SUBE "avanza de acuerdo a lo previsto". A dos años de su lanzamiento, en apenas el 12% de los colectivos funciona el boleto electrónico y sólo está operativo en 2.000 de las 17.000 unidades que circulan en Capital y GBA.

Luego de una publicación del Clarín, donde se advierte que sólo el 12% de los colectivos tiene boleto electrónico, el ministro de Planificación cuestionó el artículo y expresó que el sistema de boleto electrónico "avanza de acuerdo a lo previsto".

Desde Turquía, Julio De Vido, dijo que “salen a hablar porque tenemos atraso de algunos meses" y señaló hoy que la implementación del Sistema Único de Boleto Electrónico (SUBE) "no presenta mayores dificultades, más allá de algunos contratiempos que hubo por lo complejo de la licitación, está avanzando de acuerdo a lo previsto".

En declaraciones a la agencia oficial TELAM, el funcionario nacional aseguró que “acá hay medios que siempre ven el vaso medio vacío, que nunca ven la totalidad del vaso, como en este caso Clarín. Estuvimos 50 años sin un sistema tecnológico y salen a hablar porque tenemos atraso de algunos meses".

“El sistema elegido es éste y si a algún concesionario no le gusta, o no lo quiere implementar, la autoridad de aplicación tomará las sanciones que sean necesarias", indicó el ministro de Planificación, antes de ingresar junto a la Presidenta a unaa reunión con los principales Ceo´s empresariales de Turquía.

Mejor prometer que realizar

El boleto electrónico (SUBE) salió por un decreto de necesidad y urgencia el 4 de febrero de 2009. La Presidenta anunció entonces que iba a estar listo tres meses más tarde.

Hoy sólo 2.000 de los 17.000 colectivos que circulan en el área metropolitana tienen el sistema. Una de dos: o fue un anuncio hecho a las apuradas o no era tanta la necesidad y urgencia (ver: Colectivos: apenas en el 12% funciona el boleto electrónico).

De los 90 días corridos iniciales se pasó a 90 hábiles. Esa fue la primera postergación. Luego se habló de meses, sin precisiones, hasta que el secretario de Transporte, Schiavi, puso julio de 2010 como plazo definitivo. Y cuando esto tampoco se cumplió, cambió fechas por unidades: 10.000 colectivos a fin del año pasado, prometió. Ahora dice que “ es muy difícil ponerle una fecha . Pero vamos a implementarlo”. Lo único que falta, después de tantas vueltas, es que no lo implementen.

Quien redactó el DNU de febrero de 2009 no se imaginó lo que vendría. Puso que la puesta en marcha del SUBE disminuiría “el tiempo perdido en la búsqueda de monedas, aminorando el congestionamiento de usuarios en las paradas y acortando, de ese modo, los tiempos de espera y de viaje”.

Para la gente todo sigue igual.

Está claro que en sólo tres meses no se podía comprar las máquinas, instalarlas, elegir el software, emitir las tarjetas y armar el complejo sistema de recaudación y distribución del dinero. Hay 5 licitaciones en el medio. Y para colmo, al momento del anuncio nada se había hecho .

Detrás de todo se juegan un blanqueo del negocio y miles de millones de pesos en subsidios, que van del Gobierno a las empresas sin demasiado control . El último descubrimiento de Schiavi es que hay “resistencias” entre los empresarios. Quizá sea así. Pero seguro que hay mucha imprevisión e ineficiencia oficial.


Fuente: Clarin

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