domingo, 7 de noviembre de 2010

Vuelos de cabotaje desbordaron Ezeiza y crean comite de crisis para enfrentar la situacion

¿Qué fue lo que pasó? En Aerolíneas quisieron mover desde Ezeiza una cantidad de vuelos que el aeropuerto no soporta. Por eso ahora trabajan en una “reprogramación realista” que permita que desde el lunes, al menos no haya más caos por ineficacia o improvisación.

Así, siempre que funcione, este mes de noviembre tendrá más movimiento terrestre, lo que incluye al flamante feriado del lunes 22, un nuevo fin de semana largo.

El esquema que se preparó con más de tres meses de anticipación fracasó. Contó para eso, con el apriete del sindicato de los pilotos (APLA) en una eterna pulseada por el control de la deficitaria aerolínea de bandera, que se banca entre todos. Caos y pérdidas, todo pagado por los ciudadanos.

Duplicaron los viajes en micro a Cordoba como un fin de semana largo

Irritados y cansados. De capa caída y con la bronca a flor de piel. Así se las veía ayer a los pasajeros que por la cancelación de vuelos en Ezeiza debieron volver en micro a Córdoba.

“Estamos destrozados. Sólo en Argentina puede suceder algo así. El plato siempre lo terminamos pagando nosotros”, contó a Clarín Patricia Corro, una jujeña de 51 años que debería haber aterrizado en esta provincia el viernes a la tardecita y llegó 22 horas después en micro.

“Fue una odisea”, resume esta mujer rodeada de otros perjudicados. Relató Patricia: “en Ezeiza nos hicieron embarcar las valijas sabiendo que el avión no iba a despegar. Retirar los bolsos fue un caos, estuvimos tres horas intentando reconocer nuestro equipaje”, apuntó muy enojada.

Con la cancelación del vuelo como noticia y el apuro por ver a su hijo que reside en Córdoba, Patricia decidió instalarse en Retiro a la espera de un pasaje en ómnibus. “Pasé la noche ahí. No había pasaje de ningún tipo para la madrugada. Estuve tirada en el piso, sin dormir. Desde Aerolíneas Argentinas ni siquiera nos pusieron un traslado hacia la terminal”, se quejó.

Algo parecido le sucedió a Andrea Proveda, una ecuatoriana que comenzó de la peor manera sus vacaciones en Argentina: “Todo lo que me pasó fue un relajo”, dijo a este diario la muchacha con su singular tonada. El vuelo que la traía desde Ecuador hizo escala en Ezeiza y ella quedó varada allí. “En mi país ocurren estas cosas pero la gente se encarga de avisarle a los pasajeros. No los dejan tirados y a la deriva”, señaló mientras una familia amiga la recibía a puro beso y abrazo para levantarle un poco el ánimo.

Desde la madrugada de ayer, la terminal de Córdoba reportaba un tráfico similar al de las vacaciones de verano o al de los fines de semana largos. “Tuvimos que colocar 19 refuerzos entre las 18 del viernes y la madrugada del sábado”, contó Manuel Varela, encargado de una de las empresas que cubre el recorrido Córdoba–Buenos Aires. La frecuencia “normal” de micros, es de 20 unidades por día. Pero el viernes, ese número llegó a duplicarse. Según señalaron distintos operadores de la terminal de ómnibus, “la venta creció un 80%”. Además, detallaron que “los servicios cama fueron los que se agotaron con mayor rapidez”.

En el aeropuerto cordobés, Ambrosio Taravella era parte de un contingente de unas 40 personas y aguardaba novedades y decía con ansias: “Todos vamos a ver la Fórmula 1 a San Pablo, Brasil. Nos avisaron hace un rato que la salida se demoró por un problema. Tenemos los tickets y el paquete pago. Si no logramos llegar a tiempo … ¿Quién se hace responsable?”.

Fuente: Clarin.com

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